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PUENTE DEL INCA

Una de las bellezas más imponentes de Argentina y de Mendoza es indudablemente el «Puente del Inca».

Un fenómeno natural único en Sudamérica, que llamó la atención del mismísimo Charles Darwin  para investigarlo a finales del siglo XIX. Se trata de un puente de hielo petrificado sobre el Río Cuevas. En la zona hay varias fallas geológicas que funcionan como grietas por donde se filtra el agua de lluvia y de deshielo hasta alcanzar una gran profundidad. Por la alta temperatura del subsuelo, se calientan y la presión las devuelve a la superficie como aguas termales conteniendo una buena concentración de sales minerales y óxido de hierro. Por esto mismo todo lo que cubre el agua lo envuelve de ese color anaranjado tan característico. Algunos mendocinos suelen dejar distintos objetos cotidianos sumergidos durante varios días para petrificarlos y luego venderlos como recuerdos en los puestos de la ruta.

¿Cómo se formó el puente? La teoría indica que en la era posglaciar, todo el cauce del río se congeló. Esto produjo, que por causa de distintos aludes y desprendimientos se forme una fina capa de sedimentos y piedras que las propiedades minerales transportadas por el agua se encargaron de cementar formando una especie de puente una vez que el hielo se derritió. Desde épocas precolombinas, los originarios utilizaban esta tierra y el agua a las cual consideraban como medicinal, por ello se le adjudicó su nombre.

A principios del 1900 una compañía inglesa desarrollo el ramal del tren trasandino, una obra de ingeniería innovadora para la época. Puente del Inca fue una de sus estaciones. Con la llegada del ferrocarril, se instaló en 1925, un exclusivo hotel con complejo termal que alojaba a las personalidades más importantes de la alta sociedad. El hotel convivió con los vaivenes de las historia del país hasta que finalmente pasó lo que pasó.

El 15 de agosto de 1965 una tormenta desató un alud, uno de los más fuertes de la historia de Mendoza. Una ola de nieve y escombros sepultaron al hotel causando varias víctimas. De toda la tragedia, sola y milagrosamente se salvó la iglesia, que exceptuando algunos vidrios rotos no sufrió fallas estructurales y aún sigue en pie como prueba fehaciente de los mitos y leyendas que se crearon a su alrededor. Todo fue abandonado, dejando sin más cuidado las ruinas de los baños termales y del tren.

Puente del Inca en la actualidad

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